domingo, 22 de septiembre de 2013

Hay para qué aunque no haya un por qué

Hoy recibí un comentario en el que un lector comenta que pese a su profundo e indescriptible dolor, y a lo difícil que le resulta lo mucho que extraña a su hijo, su separación le ha ayudado a ser más amoroso con su mujer y su hija. Yo no sé más de su situación y no pienso jugar a la "vidente", pero sí me parece maravilloso que él haya empezado a descubrir cosas positivas en medio de su pena.
Luego de responderle, encontré una historia muy inspiradora para los que creemos en Dios (realmente no sé cómo lo enfrenta una persona sin fe, atea) y por eso me animo a compartir con ustedes la idea y la visión que nos ha servido a muchos. La historia original se encuentra en http://www.renuevodeplenitud.com/.
Dice el relato que una familia había salido en una expedición de caza, y se detuvo para almorzar. Los niños jugaban a la sombra de un árbol, distantes de sus padres y del resto de los adultos del grupo. De repente, el padre de uno de ellos, pegó un salto y le gritó a su hijo: "Échate al piso" y éste lo hizo inmediatamente.
Todos se quedaron impactados al saber que una serpiente venenosa se había estado arrastrando por el árbol donde estaba el niño. Si lo hubiese mordido, habría muerto.
Sólo el padre del infante vio la serpiente, pero lo importante es que en medio de la emergencia obtuvo  la respuesta instantánea del chico ante su orden.  Cuando más tarde entre todos conversaban del suceso, el padre explicó que su relación era tan buena y basada en la verdad, el muchacho no vaciló ante la orden de su padre, pues confiaba en él y el padre contaba con ello.
Muchas veces nosotros pasamos por momentos de duras pruebas en las cuáles no entendemos nada, preguntamos "¿por qué?" y no obtenemos respuesta, porque no pensamos que Dios ve lo que nosotros no, y sabe lo que nosotros jamás podremos entender.
No siempre es posible saber lo qué Dios ha planeado para nuestras vidas, pero podemos hacer lo que hizo el hijo: confiar y seguir amando, sabiendo que Él está siempre listo para sostenernos y ayudarnos a enfrentar la vida, por más dura que se ponga.

Juan 15:4 "Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes".