lunes, 27 de septiembre de 2010

A María Laura, in memoriam

Hoy recordamos la partida de nuestra hija,  María Laura.


Tan poco tiempo y aprendimos tanto de ti. 


Tu paso fugaz no se ha borrado ni lo hará jamás.

Han pasado 12 años... y el amor sólo crece y crece...

miércoles, 15 de septiembre de 2010

María Laura nació hace doce años

María Laura en brazos de su padre,
siete días aproximadamente.
Hoy mi hija María Laura hubiera cumplido doce años.
La vida hizo que sólo pudiera tenerla doce días. Intensos y preciosos... pero son tan poco doce días...!

Pero ya no lloro. Creo haber llorado tanto los primeros años que pensé que ya nunca podría llorar otra vez, pero no fue así. Sólo aprendí a vivir con la pena y a sentirla muy dentro de mi corazón sin que mis ojos se inunden, mi garganta se cierre y nada pueda detener las lágrimas que se agolpaban entre mis párpados y el corazón.

Muchas veces pienso qué hubiera pasado de ser otro el destino... cómo luciría hoy....aún en contra del profesor de historia que me enseñó que "nunca es buen negocio pensar en la historia de lo que pudo ser y no fue". pero al poco me controlo y trato de no pensar, mejor dicho, de no volver al martirio del sufrimiento vano, absurdo.

Repaso las pocas fotos que tengo de ella (pues pensé que tendría toda la vida para tomarle más) y siento que tanto amor tiene que encontrar un día su destino. Pienso en ella con amor infinito y con una tristeza sorda... casi transparente. Como esas cosas que tenemos sin saber por qué pero incapaces de deshacernos de ellas.

Trataré de huir de la nostalgia y volcar ese amor en mis hijos, mi familia... un año más.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Si la muerte es sólo una transformación

Navegando por la red he conocido algo de una mujer muy especial, porque dedicó gran parte de su vida a trabajar ayudando a la gente a prepararse para morir. A muchos les parecerá algo macabro, sin embargo puede ser un servicio tan valioso e importante como ayudar a nacer.
Su nombre es Elisabeth Kübler-Ross  (1926-2004) y fue una médico psiquiatra, nacida en Suiza, que estudio la transición entre la vida y la muerte, e hizo de ese proceso el objeto de su estudio, su práctica y su docencia. Ella es la creadora de un modelo según el cual el proceso de un ser humano que sabe que va a morir pasa por 5 fases: negación, ira, negociación, depresión y aceptación (modelo Kübler-Ross). Su trabajo alrededor del mundo, con más de veinte libros publicados, le hizo merecedora a 23 doctorados honoríficos en diversas universidades.  Mucho médicos se han opuesto a sus teorías y a sus métodos, por considerarlos poco científicos, pero su perseverancia y los testimonios que recibió a los largo de los años, la mantuvo firme.
Según lo publicado en el blog “Cómo afrontar la muerte de un hijo”, http://comoafrontarlamuertedeunhijo.blogspot.com/2010/08/la-muerte-no-existe.html las experiencias de esta mujer excepcional le hicieron comprender que la muerte no existe como la concebimos, sino que es una transformación natural, como la de una oruga que luego se convierte en mariposa.
“La muerte es el paso a un nuevo estado de conciencia en el que se continua experimentando, viendo, oyendo, comprendiendo, siendo, y en el que se tiene la posibilidad de continuar creciendo. La única cosa que  perdemos en esta transformación es nuestro cuerpo físico, pues ya no lo necesitamos. Es como si se acercase la primavera, guardamos nuestro abrigo de invierno sabiendo que ya esta demasiado usado y no nos lo pondremos de todas maneras. La muerte no es otra cosa”.  Qué maravillosa idea… En el artículo la Dra. Kübler comenta sobre las experiencias de varios pacientes suyos a quienes asistió en los últimos tiempos, apoyándolos a ellos y a sus familias.  Y siempre debiera ser así.
Muchas veces huimos de la idea de la muerte y tratamos de engañar a quienes se verán muy afectados por ella, madre, hijos pequeños, diciéndoles que todo saldrá bien, cuando eso no va a ser así. Una muestra de amor sería  en cambio ayudarle a preparase para ese momento, que le exprese a quien partirá todo su amor y sus deseos de que siempre seguirán unidos.
Este es un tema que se relaciona mucho con la religión y también con las costumbres culturales, entre otras cosas, pero vivimos en un tiempo en el que debemos ser críticos, pues tal vez seguimos realizando prácticas que no sólo no tienen sentido sino que no son buenas para aquellos a quienes deseamos servir o beneficiar.
Pensar en la muerte es muy importante, y no escurrirnos del tema o esperar a estar en una sala de urgencias para hablar sobre ello. Debiéramos ir tocando el tema en la pareja, en la familia, para poder sentar algunos principios que en el momento necesario, aún cuando surja de improviso, puedan ayudarnos a apoyar a quien va a morir o a, como dice la Dra. Kübler… transformarse.